Fundado por los Señores de Chinchón en el siglo XVII, este antiguo convento de Agustinos alberga un carácter monumental en consonancia con el del casco antiguo de Chinchón, con su emblemática Plaza Mayor. En este marco, los cipreses, rosas y alibustres del jardín dibujan una bellísima estampa, completada con un espléndido claustro y suavizada por el azul de su piscina. Amplios ventanales y bóvedas, mobiliario de corte clásico y castellano y sus bonitas y espaciosas habitaciones, componen el conjunto interior del hotel, que se caracteriza por un ambiente de paz y sosiego